Crónica QRC 24 - CDU 57
A pesar del resultado, una buena reacción en la segunda parte arroja esperanza sobre el margen de mejora que tiene el quebranta de cara a los playoffs
El Quebrantahuesos Rugby Club recibe una dura derrota frente al Universitario de Zaragoza por 24 a 57
Desde el pitido inicial, el Universitario salió enchufado, imponiendo un ritmo alto y una presión constante que desbordó a los locales. En apenas unos minutos, los zaragozanos ya habían abierto brecha en el marcador, aprovechando los desajustes defensivos y la falta de respuesta del Quebrantahuesos, que tardó demasiado en entrar en partido. El primer tiempo fue un monólogo visitante, con fases de juego ordenadas, buena ocupación del campo y una eficacia notable en zona de marca.
Tras el pitido que señalaba el descanso, el mensaje en el vestuario del conjunto oscense fue claro: recuperar el orgullo y demostrar que el equipo no había olvidado cómo se juega al rugby. Y, por momentos, la reacción llegó. El Quebrantahuesos mostró una mejor actitud, mayor agresividad en los contactos y algo más de continuidad en ataque, logrando maquillar el resultado con un juego que distaba mucho del ofrecido en la primera parte.
Sin embargo, la remontada era una utopía, y varios errores en la circulación de balón dieron con ensayos visitantes, condenando cualquier atisbo de posibilidad de superar en el marcador a los maños, que por un momento vieron que los locales se acercaban, aunque de lejos, peligrosamente en el marcador. El Universitario supo gestionar su ventaja con madurez competitiva, sin perder la estructura defensiva ni la claridad en la toma de decisiones.
El marcador supone un toque de atención, pero no una sentencia. El Quebrantahuesos aún está a tiempo de ajustar piezas, corregir desajustes y llegar en un buen momento de forma a los playoffs. La imagen del segundo tiempo invita al optimismo: si el equipo consigue ofrecer esa versión desde el inicio de los partidos, seguirá siendo un rival incómodo para cualquiera cuando lleguen las eliminatorias. Por su parte, el conjunto zaragozano confirmó las sensaciones de este inicio de temporada: equipo equilibrado, con automatismos bien trabajados y un plan de juego reconocible. Con estas credenciales, se posiciona como un claro candidato al título.